Audición y Microtia

Audición

Se espera que un niño con microtia unilateral tenga una pérdida auditiva en la oreja pequeña. Una evaluación auditiva completa por parte del otorrinolaringólogo experto en audición infantil nos dará una valoración de esta pérdida, así como la audición en el otro oído. Los niños con audición normal en un oído pueden desarrollar el habla y el lenguaje de manera muy parecido a los niños que oyen bien con los dos oídos al nacer.

Las pruebas de audición son :

  • PEATC: Respuestas evocadas auditivas del tronco encefálico.
  • PEAee: Respuesta evocada auditiva tronco cerebral capaz de crear un audiograma estimado frecuencial.
  • La prueba auditiva conductual o de comportamiento.
  • De acuerdo a la edad de su niño se pueden realizar otras pruebas.

A partir de entre los 8-10 años se pueden plantear intervenciones quirúrgicas para mejorar la audición, ya que hasta esta edad aún está creciendo el oído.

En base al resultado de estas pruebas, el otorrino recomendará el uso de audífonos para mejorar la audición. Si el especialista considera que no es necesaria ninguna ayuda, como fue el caso de mi hija Andrea, entonces es fundamental e imprescindible:

  • hacer evaluaciones periódicas de audición sobretodo del oído no afectado, y en especial durante los seis primeros años de vida, muy importantes en el desarrollo y estructuración del lenguaje.
  • seguir el desarrollo del lenguaje, para garantizar que la audición unilateral no interfiere en su aprendizaje y desarrollo.

Si es necesario el uso de ayudas para la audición, hay soluciones no invasivas que se pueden iniciar de inmediato.

En los casos de microtia unilateral, tradicionalmente no se aconsejaban estas ayudas a la audición, ya que se no se consideraban imprescindibles y tecnológicamente no eran tan precisas.

Investigaciones más recientes han demostrado que en estos niños es importante que el oído interno, concretamente la cóclea no afectada del oído malformado, reciba la estimulación suficiente para dar la información al hemisferio cerebral correspondiente de este oído, que es el contralateral, durante el período de neuroplasticidad óptimo, es decir aproximadamente durante los seis primeros años de vida , en previsión de futuros avances terapéuticos de tratamiento. Asimismo y aunque estos niños no tienen problemas de audición en ambientes tranquilos tienen dificultades en ambiente de alto ruido de fondo, que en realidad es donde transcurre la mayor parte del tiempo de su vida activa. En todos los casos no obstante se deben valorar en función del niño afecto y su familia

Microtia bilateral y BCHA / BAHA

Si tu hijo tiene un microtia bilateral es necesario utilizar audífonos de conducción ósea (BCHA) o Bone Anchored Hearing Aid (BAHA).

BCHA es un dispositivo más antiguo que se clasifica como un audífono mientras que el BAHA es un nuevo dispositivo clasificado como un dispositivo médico, de adaptación por medio de cirugía, ya que fue diseñado para ser colocado a través de un implante que tiene la particularidad de osteo-integrarse en el hueso del cráneo, denominado hueso temporal, en cuyo interior está ubicado el oído interno.

Puesto que hasta los 5 años, los huesos en los niños son demasiado blandos para colocar el implante quirúrgico y que se osteointegre , se colocan ambas unidades por encima de este hueso, justo detrás de la oreja con una cinta elástica de ropa que se ajusta a la cabeza. Un receptor recibe las señales de sonido desde el exterior y transmite el sonido a través del hueso del cráneo directamente al oído interno.

Uno se puede hacer una idea de lo que se oye a través del dispositivo obturándose los dos oídos con los dedos: lo que se oye es en gran parte transmitido a través de los huesos de la mandíbula.

Hay que tener en cuenta que este tipo de audífono sólo es útil en niños que tienen un oído interno normal. En los raros casos en que el oído interno no es funcional, deben evaluarse otras opciones. Por ejemplo en caso de afectación del oído interno bilateral, el implante coclear podría ser el tratamiento de elección , siempre y cuando la anatomía lo permitiera, debiendo hacer los estudios protocolizados interdisciplinarios especializados correspodientes de candidato a recibir tratamiento con implante coclear.

La audición

Con el fin de comprender mejor las complicaciones auditivas asociadas con atresia y microtia, veamos una explicación rápida de cómo funciona el oído.

En esencia, el oído externo, es decir el pabellón auricular y el conducto auditivo externo, sirven para captar y conducir la energía de la vibración del sonido recibido desde el exterior, para luego transmitirlo al tímpano y de éste a los huesecillos del oído medio y desde el último huesecillo denominado estribo, hasta el oído interno a modo de presión mecánica. El movimiento del último huesecillo del oído medio denominado estribo, produce una presión sobre los líquidos que bañan el interior de la cóclea en el oído interno, produciendo una vibración en los cilios o pelitos de las células sensoriales allí ubicadas, denominadas células ciliadas, las cuales a través de múltiples mecanismos complejos y rápidos intra y extra celulares convierten el impulso mecánico en eléctrico, estimulando al nervio auditivo y éste a la zona cerebral correspodiente de cada oído para procesar la audición.

Localización del sonido

Cuando se tienen dos oídos con misma funcionalidad, al oír un sonido este se oye unas décimas de segundo en un oído que otro, lo que permite al cerebro normal localizar de dónde viene el ruido. En términos prácticos, si un niño con audición unilateral está caminando por un centro comercial y alguien grita su nombre … el niño no tendría manera de saber desde dónde le gritan, sin embargo debido a que desde su nacimiento   ha recibido la información auditiva unilateralmente  el cerebro gracias a su neuroplasticidad se adapta de la mejor manera posible a esta situación.

Audición en entornos de Ruido

Podemos comparar el cerebro con un ordenador especializado que procesa las señales eléctricas enviadas desde los oídos en algo útil.

Dos oídos proveen al cerebro de más datos, porque cada oído  envía la información sonora  a un  hemisferio cerebral distinto, el contralateral, y esto le   permite  discernir y seleccionar la información en entornos muy ruidosos.

Incluso adultos con audición periférica perfecta puede tener problemas para seguir una conversación en un restaurante ruidoso o un partido. Si un oído está tapado esa tarea se vuelve tremendamente más difícil, necesitando mucha más dedicación del cerebro, sobretodo si la pérdida auditiva se produce más allá del nacimiento.

Es decir, la carga cognitiva aumenta significativamente al tener audición unilateral en un entorno ruidoso. Por ejemplo, si un niño con audición unilateral está tratando de tomar notas sobre lo que dice el profesor en un aula ruidosa, va a tener más dificultades para escuchar y escribir a la vez frente a un niño con dos oídos funcionales. Es por ello que se recomienda sentar a los niños con microtia en las filas de las aulas más cercanas al maestro y sobretodo que la fuente sonora esté dirigida hacia el lado sano. Esta última recomendación es muy importante cuando se realizan tareas de dictado y el profesor se mueve en el aula. En  los en los que se constate aun con estas recomendaciones  dificultad  auditiva, se podría valorar el uso de un equipo emisor de frecuencia modulada entre el profesor y el niño/a afecto.

Sonidos Suaves

Cuando un sonido se escucha en ambos oídos, las neuronas receptoras en el cerebro responderán a este estímulo dos veces. Es decir, el mismo nivel de decibelios se perciben mucho más fuertes si se escucha con dos oídos que si se escucha con un solo oído. Por ello dos oídos permiten la audición mucho más inteligible de los sonidos suaves.

Consecuencias

La mayor parte del desarrollo de la audición cerebral se produce durante los primeros 10 años de vida de un niño, y es el período denominado de neuroplasticidad auditiva. Cuando un niño requiere una ayuda para corregir una pérdida auditiva bilateral o unilateral, ésta debe tener lugar lo más temprano posible para aprovechar al máximo la plasticidad del cerebro joven a adaptarse a los cambios sistémicos.